Si la palabra estorba, no sirve

07 Jun

Cartel para Hernani  ¿Es posible discutir de política sin caer en una  discusión que parece una calle sin salida? A  estas alturas, y con los grandes fracasos del capitalismo y el socialismo, hay que echarle la culpa al lenguaje.   Si hablamos de “libertad”, alguno, es un hecho, te tachará de “capitalista” o  “neoliberalista”.  Habla de soluciones que sean realmente sociales, es decir para todos, o de justicia y equidad para los menos favorecidos, y alguien te va a acusar de comunista y te sugerirá que vayas a vivir a Cuba, por lo menos. Y me ha pasado….

Hace ya más de veinte años que es obvio que los países que adoptaron ideas socialistas enfrentan problemas que parecen calles sin salida. No vamos a hablar de las  situaciones en algunos países que pintaron todo de rojo, o de los cuellos de botella en otros, ya hemos visto suficiente.  Igual, insisten en llamarse a sí mismos  “socialistas” pero lo que tienen ahora son modelitos hipócritas que les permiten obtener impuestos de las más gigantescas corporaciones capitalistas para hacer sus obras sociales que no sacan de la pobreza a nadie.

La receta no da resultados en países en los que no hemos tenido una historia de expansión productiva, no hay suficientes empresas saludables que aguanten que les saquen impuestos hasta por respirar. El socialismo no funciona… siempre queda por allí la peligrosa sugerencia de que los derechos de un individuo son “malos”, y que se oponen a la “justicia social” término que los resentidos le han robado al lenguaje de justicia pura.

Si la palabra estorba, no sirveLo mismo sucede  con el otro lado: “Capital” es una palabra que hace que los resentidos muestren los dientes y te acusen, por lo menos de “pituco”.  Una vez, en una discusión en estos términos, un interlocutor agresivo me preguntó cuánto le pagaba a mi empleada doméstica.   ¡Como adulta independiente, nunca he tenido “empleada doméstica”!  Hay mucho de resentimiento detrás de esta discusión que nada tiene de ideológica.  Pero el hecho es además que el término “capitalismo” puede referirse, como “socialismo” a muchas cosas. Y con él podemos estar equiparando un modelo en el que una ciudadanía emprendedora tiene acceso al capital, con uno en el que una banca obesa y ajena al desarrollo para todos maneja políticos y poblaciones porque ha equivocado el objetivo de su existencia. Ejemplos sobran en estos días, de los EEUU a España.

¿Hay algo mejor? Claro.  Y es un lenguaje fácil, que acaba con SIGLOS de lenguaje radicalizado. Las palabras de la Biblia son claras: Cuando dice “repartirás la tierra…” significa que todos deben tener propiedad, es un derecho individual y social… no socialista. Cuando la Bibia habla de préstamos, estos son limitados en el tiempo y asegura que el prestamista recobre su préstamo pero sin acumular propiedades hipotecadas. El captal como instrumento, no como fin. Los derechos del individuo y los de la sociedad  están  en perfecta coherencia.  Se acabaron los ismos. Sólo queda Cristianismo… la manera de ver la vida que concilia a la persona con la sociedad.

PARA QUE SE ACABEN LAS DISCUSIONES FRUSTRANTES y lleguemos a acuerdos, necesitamos acabar con el lenguaje obsoleto….¿Será posible, o es que más importa hacer prevalecer la propia opinión?

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