LOS HIJOS DE UN DIOS MENOR – LA SAGA

Han pasado los días, el nuevo gobierno de España está ya  instalado. Es bueno mirar en retrospectiva, hacer un balance de situación y reflexionar sobre lo que como ciudadanos estamos promoviendo en las urnas, y cuáles son sus consecuencias, tanto por votar por lo que parece el mal menor, o al declinar el participar e intentar aportar por desánimo o fastidio. La arena política es, efectivamente, un reto para los fuertes. ¿Fuertes en qué? Ese es el tema.

Para empezar, este gobierno de alianza entre socialismo e izquierda radical inicia con cuatro vicepresidentes, tres más que el gobierno anterior, y veintidós ministros de gobierno, cinco más que en el precedente. Tomemos unos segundos para un cálculo de mera aproximación: cada vicepresidente y ministro adicional significa la creación de una burocracia e infraestructura adicionales, por tanto asumamos que las partidas del presupuesto público se han multiplicado también, y que son pagadas por la ciudadanía.

Por otro lado, miremos a los temas de los noticieros: Aumento de sueldos a trabajadores, el que ha levantado protestas de los empresarios del ramo agropecuario. Los excedentes dicen ellos, son bajos, los precios –también, como los sueldos, controlados, no olvidemos- no dan para pagar más, parece que la empresa local, clave de la economía, no la pasa tan bien en España. Los feminicidios continúan, y la guerra entre los que se apuran en llevar a cabo su agenda “progresista” en la educación y los que quieren, justamente, decidir qué clase de educación reciben sus hijos se ha recrudecido. “Los niños tienen que recibir educación” dicen las voces autorizadas del gobierno, intentando ridiculizar los argumentos en contra de la agenda. Ese no es el problema, nadie ha dicho que no quiere educación para sus hijos, pero ya a este punto sabemos de qué se trata: de que toda posición conservadora parezca irracional, arcaica, e “inconstitucional”, algo que va a empezar a suceder con más frecuencia, que el capricho de una agenda global se vista de legalidad crecientei.

Ese es un balance a priori. El lector puede preguntarse qué beneficios reales ha obtenido de estos primeros pasos del gobierno, si alguno.

He titulado este artículo como la saga de uno que escribí hace 9 años: “Hijos de un dios menor”ii, publicado en la revista IMPACTO del Movimiento Misionero Mundial. La razón por la que aludo al mismo es que trataba del mismo tema, España y su Estado de Bienestar(?). En él relataba una incidencia con un académico español, ex rector de una universidad, quien fue a Lima a hablar de ideas políticas de éxito, sólo que en realidad venía por tercera vez a reconocer, que los esfuerzos del Estado Social de Bienestar del gobierno de entonces no estaban dando resultados, más bien la crisis era ya total. Luego de la conferencia me acerqué al profesor para preguntar por qué no reconsiderar el rol del Estado. Mi sugerencia, tal como relato en ese artículo, no fue bien recibida. La razón para no desistir de un Estado cada vez mayor, me dijo el profesor, ya malhumorado, es que sin él habría muchos conflictos en España.

Han pasado 9 años, y el Estado crece, pero también las brechas de ingreso –entre las mayores de la Unión Europea-, los conflictos de temas antes considerados privados, está ya en niveles inimaginables, como que una ministra de Estado llegue a decir que “los hijos no son de los padres”. Los problemas están allí como demostración de que un Estado creciente no es la solución a los mismos. Foto: Ministra de Educación de España al afirmar “los hijos no pertenecen a los padres”

¿Cuál es, o debe ser, nuestra posición como creyentes frente a esta situación, cuando el paradigma del Estado multidisciplinario –si bien o mal al parecer no importa- está ya aceptado como único camino, especialmente en Europa? Hago la pregunta porque hasta los cristianos pueden tener ideas muy distintas en estos temas.

Antes de que se formulen mentalmente diferentes respuestas, citaré dos pasajes clave de la Biblia: Deuteronomio 17.14-20 y I Samuel 8. En el primero, adelantándose a los tiempos, Dios mismo previene que cuando Israel decida tener un Estado Fuerte y Centralizador –lo que significaba abandonar un esquema de gobierno enfáticamente judicial, simple y nada costoso- aquel no crecería sin límites en el aspecto militar, no se extendería en alianzas políticas incongruentes, ni olvidaría en qué consiste la legalidad en un pueblo libre, algo que lamentablemente sucedió aunque fue muy claramente anunciado y con detalles preocupantes por Samuel en el segundo texto. En resumen, Israel fue prevenida de desarrollar un Estado falsamente justiciero porque estaba visto que de suceder, no habría límite a la manera en que este se extendería a costa de la población. Pero lo peor, resulta que tal concepción de gobierno no sería una respuesta libertaria, ni justiciera. ni segura. La Biblia da cuenta de lo que sucedió con Israel a través de siglos hasta su decadencia y desaparición, es una historia gradual pero de segura pérdida de bienestar y libertad de la sociedad en todo sentido.

¿Es el Estado centralista de bienestar un concepto moderno? Los pasajes citados corresponden a la historia de Israel alrededor de 1,450 y 1000 años a.C. respectivamente. No, el Estado multidisciplinario no es, ni moderno, ni mucho menos eficaz, y responde a la antigua pretensión de aquellos quienes encuentran en las arenas del gobierno una manera de convertirse en dioses menores, y quien confía vida y futuro al Estado es realmente hijo de un dios menor, ineficaz, decepcionante… y tirano.

Nuestra respuesta como cristianos tendría que darse mediante un retorno a nuestros principios.

iSalmo 94.20

ii Revista Impacto, Enero 2011 “Europa, Los Hijos de un dios menor”, Movimiento Misionero Mundial, edición 686, www.impactoevangelistico.net

Ana Roncal

Peruana. Administradora de Empresas y Magister en Ciencia Política. Peruana, Administradora de Empresas y Magister en Ciencia Política, escritora y docente. Interés: reinterpretar los hechos sociales desde la perspectiva del Cristianismo y demostrar así la vigencia de sus principios. Peruvian. Business Administrator and Master in Political Science. Writer and teacher. Focus: reinterpretation of social facts from a Christian perspective so as to demonstrate its actual validity.

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