LA IGLESIA SIN MENSAJE… Y SIN INFLUENCIA

09 Jan

En los últimos años y ante los avatares de la política sin Dios, se ha podido apreciar un discurrir  inquietante de la Iglesia evangélica en casi todas partes. En los cinco años pasados lo he apreciado claramente  en España, la última vez hace unos días,  durante el proceso de investidura de quien es ya presidente Pedro Sánchez, con las iniciativas  de personas y ongs, endorsadas también por cristianos evangélicos,  pidiendo con urgencia y cierto pánico firmas para convencer a un diputado de que vote “no” a la coalición de gobierno del señor Sánchez;  temor ante la inminencia de que se establezca un gobierno de tendencia de izquierda, whatsups,  oraciones y citas de textos como 2 Crónicas 17: “si se humillare mi pueblo …”. No sirvió. El gobierno está ya establecido y nadie sabe lo que viene con seguridad.

 

¿Habría realmente cambiado la condición  moral  y social de España con ese único voto? Es más, ¿es adecuado para cristianos el querer lograr las cosas en una sociedad de ese modo? ¿Hubiera significado un cambio sustancial en la mentalidad, la cultura? Sabemos honestamente que no: la injusticia, perpetrada a veces hasta legalmente[i] y las desigualdades habrían probablemente continuado.

 

Esta situación de constante crisis política e injusticia, se sitúa en abierto contraste con lo que la Biblia dice acerca de la sociedad en donde hay cristianos comprometidos trabajando por establecer el Reino de Dios, ejercer influencia ¿Por qué? Ciertos  textos de la Biblia nos lo dicen: 

 

El Salmo 33 en el versículo 12 dice: Felíz la nación cuyo dios es el Señor.

 

Sí, ¡eso dice! Una nación en donde el Cristianismo es fuente de moral y perspectiva es dichosa. Esto hasta la ciencia lo está estudiando con resultados asombrosos, y es en sí un tema apasionante a abordar.  La pregunta es: ¿cuántas sociedades donde el Cristianismo prevalece como confesión son realmente dichosas?, ¿lo es España, con su historia de catolicismo y con una iglesia evangélica que da señales de crecimiento claros?

 

En Isaías 40.15 leemos: …He aquí que las naciones le son como una gota de agua que cae del cubo …

 

Como una gota de agua, como nada son las naciones y sus problemas para Dios,  lo vemos en el Antiguo Testamento, imperios  cayeron súbita e irremediablemente. Sin embargo, vemos tantas situaciones demasiado difíciles y complejas.

 

El punto a establecer es que el lenguaje bíblico nos revelan la mente y el poder de Dios y está destinado, por medio de la educación cristiana a crear una mentalidad también bíblica acerca de toda esfera de vida y las sociedades,  o Dios no hablaría de naciones, autoridades, propiedad. No hay esfera de la vida de la que Dios no haya hablado. ¿Cuál es el problema entonces?  Miremos a otro texto:

 

Oseas 4.6 dice: Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento.

 

La Iglesia ignora mucho de la Biblia, y debido a ello cae presa de la injusticia igual que cualquier incrédulo. Por falta de instrucción para tener la mente de Cristo[ii], los creyentes no pueden ofrecer soluciones, sobre todo en el terreno social y por ello no hacen una diferencia como lo sugieren las citas, siendo absorbidos por el orden mundial  contrario al orden de Dios y sin alternativa, estamos bajo el dominio de uno o trabajando por traer el otro.

 

¿Cómo encontramos la raíz del problema?  Podemos mencionar varias causas: antisemitismo, conveniencia política, pero hay una raíz histórica que ha afectado a la Iglesia de todos los tiempos: el misticismo debido a la influencia de la filosofía griega, especialmente  de Platón sobre  la Iglesia Primitiva, por el que los principios se consideran ideales imposibles de aplicar en esta realidad secular. Por ello la iglesia  cae en conformismo, abandonando terrenos vitales y considerándolos “mundanos”. Claro, sin no ofrecemos alternativa ¡lo son sin remedio!  He preguntado en varios lugares, especialmente  sobre el rol del Antiguo Testamento, y las respuestas varían: “es un libro antiguo, aplica sólo al antiguo Israel” me dicen. Es decir, tenemos 39 “viejos” libros  ¡sin razón alguna!;   otro llamó “reconstruccionistas”, en tono negativo,  aquienes intentan validar el AT. Finalmente, pregunto  a una persona quien tiene un cargo en una iglesia:

 

-“XXX, quiero preguntarte algo…

-sí dime… -responde –

-¿Qué lugar tiene para ti, y de paso para la iglesia, el AT?

-(piensa un poco)… pues… se puede enseñar, no es problema.

-¿Se puede? –le pregunto- pero ¿siendo palabra de Dios, no es vital? Cristo dijo que no había venido a abrogar la ley si no a cumplirla, y quienes no la enseñen  ni la cumplan serían llamados muy pequeños en el Reino de los Cielos…..

-(reacciona) Sí, claro, si se enseñan probablemente van a ser positivos, no van a causar un mal… sí, se pueden enseñar…”

 

Esa es la situación: la Biblia, el modelo social dado para bendecir a las naciones es algo misceláneo,  “podría” resultar bien. Es hacer a Dios el favor y conceder probabilidad de que su Palabra funcione. 

 

Cristo comisionó a sus discípulos a ir, hacer discípulos a todas las naciones, enseñándoles todas las cosas. ¿Qué cosas?, en ese tiempo no había Nuevo Testamento ¿qué quería decir? Que Él ya había hecho la obra de redención moral para que en su Nombre vayamos a toda sociedad y enseñemos todas las cosas,, porque derramó su sangre con ese propósito: reconciliar para Sí todas las cosas[iii]

 

La Iglesia ha perdido mucho de ese mensaje vital y se ha cerrado al mundo, predica un mensaje de salvación de almas sin visión del Señorío que Dios prometió en Génesis y que Jesucristo devolvió a su Iglesia a costa de su propia vida. Y por ello la falta de influencia y poder de la cristiandad es patente.    Hay mucho que  cambiar, si queremos en nuestras sociedades un cristianismo eficaz.

[i]Salmo 94.20

[ii] I Corintios 2.16

[iii] Colosenses 1.17

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