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LA IGLESIA SIN MENSAJE… Y SIN INFLUENCIA

En los últimos años y ante los avatares de la política sin Dios, se ha podido apreciar un discurrir  inquietante de la Iglesia evangélica en casi todas partes. En los cinco años pasados lo he apreciado claramente  en España, la última vez hace unos días,  durante el proceso de investidura de quien es ya presidente Pedro Sánchez, con las iniciativas  de personas y ongs, endorsadas también por cristianos evangélicos,  pidiendo con urgencia y cierto pánico firmas para convencer a un diputado de que vote “no” a la coalición de gobierno del señor Sánchez;  temor ante la inminencia de que se establezca un gobierno de tendencia de izquierda, whatsups,  oraciones y citas de textos como 2 Crónicas 17: “si se humillare mi pueblo …”. No sirvió. El gobierno está ya establecido y nadie sabe lo que viene con seguridad.

 

¿Habría realmente cambiado la condición  moral  y social de España con ese único voto? Es más, ¿es adecuado para cristianos el querer lograr las cosas en una sociedad de ese modo? ¿Hubiera significado un cambio sustancial en la mentalidad, la cultura? Sabemos honestamente que no: la injusticia, perpetrada a veces hasta legalmente[i] y las desigualdades habrían probablemente continuado.

 

Esta situación de constante crisis política e injusticia, se sitúa en abierto contraste con lo que la Biblia dice acerca de la sociedad en donde hay cristianos comprometidos trabajando por establecer el Reino de Dios, ejercer influencia ¿Por qué? Ciertos  textos de la Biblia nos lo dicen: 

 

El Salmo 33 en el versículo 12 dice: Felíz la nación cuyo dios es el Señor.

 

Sí, ¡eso dice! Una nación en donde el Cristianismo es fuente de moral y perspectiva es dichosa. Esto hasta la ciencia lo está estudiando con resultados asombrosos, y es en sí un tema apasionante a abordar.  La pregunta es: ¿cuántas sociedades donde el Cristianismo prevalece como confesión son realmente dichosas?, ¿lo es España, con su historia de catolicismo y con una iglesia evangélica que da señales de crecimiento claros?

 

En Isaías 40.15 leemos: …He aquí que las naciones le son como una gota de agua que cae del cubo …

 

Como una gota de agua, como nada son las naciones y sus problemas para Dios,  lo vemos en el Antiguo Testamento, imperios  cayeron súbita e irremediablemente. Sin embargo, vemos tantas situaciones demasiado difíciles y complejas.

 

El punto a establecer es que el lenguaje bíblico nos revelan la mente y el poder de Dios y está destinado, por medio de la educación cristiana a crear una mentalidad también bíblica acerca de toda esfera de vida y las sociedades,  o Dios no hablaría de naciones, autoridades, propiedad. No hay esfera de la vida de la que Dios no haya hablado. ¿Cuál es el problema entonces?  Miremos a otro texto:

 

Oseas 4.6 dice: Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento.

 

La Iglesia ignora mucho de la Biblia, y debido a ello cae presa de la injusticia igual que cualquier incrédulo. Por falta de instrucción para tener la mente de Cristo[ii], los creyentes no pueden ofrecer soluciones, sobre todo en el terreno social y por ello no hacen una diferencia como lo sugieren las citas, siendo absorbidos por el orden mundial  contrario al orden de Dios y sin alternativa, estamos bajo el dominio de uno o trabajando por traer el otro.

 

¿Cómo encontramos la raíz del problema?  Podemos mencionar varias causas: antisemitismo, conveniencia política, pero hay una raíz histórica que ha afectado a la Iglesia de todos los tiempos: el misticismo debido a la influencia de la filosofía griega, especialmente  de Platón sobre  la Iglesia Primitiva, por el que los principios se consideran ideales imposibles de aplicar en esta realidad secular. Por ello la iglesia  cae en conformismo, abandonando terrenos vitales y considerándolos “mundanos”. Claro, sin no ofrecemos alternativa ¡lo son sin remedio!  He preguntado en varios lugares, especialmente  sobre el rol del Antiguo Testamento, y las respuestas varían: “es un libro antiguo, aplica sólo al antiguo Israel” me dicen. Es decir, tenemos 39 “viejos” libros  ¡sin razón alguna!;   otro llamó “reconstruccionistas”, en tono negativo,  aquienes intentan validar el AT. Finalmente, pregunto  a una persona quien tiene un cargo en una iglesia:

 

-“XXX, quiero preguntarte algo…

-sí dime… -responde –

-¿Qué lugar tiene para ti, y de paso para la iglesia, el AT?

-(piensa un poco)… pues… se puede enseñar, no es problema.

-¿Se puede? –le pregunto- pero ¿siendo palabra de Dios, no es vital? Cristo dijo que no había venido a abrogar la ley si no a cumplirla, y quienes no la enseñen  ni la cumplan serían llamados muy pequeños en el Reino de los Cielos…..

-(reacciona) Sí, claro, si se enseñan probablemente van a ser positivos, no van a causar un mal… sí, se pueden enseñar…”

 

Esa es la situación: la Biblia, el modelo social dado para bendecir a las naciones es algo misceláneo,  “podría” resultar bien. Es hacer a Dios el favor y conceder probabilidad de que su Palabra funcione. 

 

Cristo comisionó a sus discípulos a ir, hacer discípulos a todas las naciones, enseñándoles todas las cosas. ¿Qué cosas?, en ese tiempo no había Nuevo Testamento ¿qué quería decir? Que Él ya había hecho la obra de redención moral para que en su Nombre vayamos a toda sociedad y enseñemos todas las cosas,, porque derramó su sangre con ese propósito: reconciliar para Sí todas las cosas[iii]

 

La Iglesia ha perdido mucho de ese mensaje vital y se ha cerrado al mundo, predica un mensaje de salvación de almas sin visión del Señorío que Dios prometió en Génesis y que Jesucristo devolvió a su Iglesia a costa de su propia vida. Y por ello la falta de influencia y poder de la cristiandad es patente.    Hay mucho que  cambiar, si queremos en nuestras sociedades un cristianismo eficaz.

[i]Salmo 94.20

[ii] I Corintios 2.16

[iii] Colosenses 1.17

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LA VERDADERA SOCIEDAD SOLIDARIA

Ésta es una serie de “resúmenes” (de una página de contenido) de lo que la Biblia dice acerca de la sociedad justa, la pobreza y la ayuda social,  cuyo propósito es aclarar la naturaleza de la solidaridad  y las diferencias con la asistencia a necesitados que se multiplica en estos días  sobre todo en las sociedades occidentales, las que tradicionalmente han llevado mucha “ayuda” a países en desarrollo a través de sinnúmero de organizaciones, y ahora dedicadas a lo mismo en su propio territorio a causa de la última ola de inmigración. El problema que representan los vastos sectores sociales sumidos en sufrimiento crónico, nos dice que hay que buscar otras soluciones.

 

PARTE Ia.LA SOCIEDAD PRODUCTIVA Y SOLIDARIA DE LA BIBLIA. En la perspectiva bíblica, toda sociedad tiene la posibilidad de que le “vaya bien”[1] en todo, la Biblia nos dice que existe una manera de afrontar la miseria, la pobreza y lo que hoy llamamos baja calidad de vida. Imposibe una sociedadle pensar en un Dios de amor indiferente a la miseria. Especialmente en el Pentateuco, Él muestra interés en el ser humano completo, y es claro que la pobreza de todo tipo es un resultado, no de la “voluntad permisiva de Dios”, como entiende la mentalidad mística, sino de la falencia del hombre para actuar con justicia, algo muy común aún en sociedades tradicionalmente cristianizadas. Enfatizamos “tradicionalmente”… como muy diferente de “bíblicamente”.

 

DE QUÉ SE TRATA

1.La verdadera ayuda a los miembros de una comunidad empieza en la Biblia con la idea de distribuir los recursos naturales por igual a todos los miembros de una comunidad. Éxodo 20.15  y 17; Núm. 10.29; Deut. 26.11; Núm. 26.52-56

 

En lugar de la “redistribución de riqueza” tan defendida por los socialistas, la cual quita el producto del trabajo de otros para dar a quienes no tienen, la Biblia previene la injusticia de todo tipo tratando a todos por igual desde principios.  Desde el inicio de su vida independiente Israel contó con normas para proteger la propiedad individual, nunca colectiva.  Eso es justicia y facilita que cada persona se esfuerce en igualdad de condiciones, mientras las ideas colectivistas de distribución no cambian las estructuras injustas de propiedad y por tanto no pueden sino dar alivios temporales a la pobreza. La persona tiene que volver a hacer cola para recibir algo y subsistir de manera pasiva. Esto nos llevará al segundo punto.

 

Los estudios sociales realizados desde fines de la década del 90 son contundentes: Los países que siempre ostentan mayores niveles de justicia en todo campo, han tenido por lo general una historia de propiedad general -además de otros instrumentos- en donde las grandes mayorías han sido poseedoras de la tierra, tipo de propiedad básico el que ha permitido generar sistemas justos y prósperos y también desarrollar otros tipos de propiedad, aún intelectual[2].  Lo notorio es que estos países son casi siempre  los del norte de Europa, los de Norteamérica de matriz protestante y países  fundados por éstos sobre una cultura bíblica, como Australia o Nueva Zelanda.  Por el contrario, aquellos países de Europa en donde no hubo noción de propiedad para todos, generalmente del Sur de Europa, en los que no hubo Reforma real[3] sino Contrarreforma, y los países por ellos conquistados, como los de Latinoamérica, se observa un estancamiento social y político, el que impide además la justicia económica. 

 

Lo que empieza a resonar sin embargo, es que la verdadera solidaridad no consiste en dar ayudas sino en sostener una fuerte moral y una ética nacionales, traducida en sus leyes y en todas sus instituciones para prevenir la injusticia y la pobreza.  La Biblia siempre nos lleva a establecer condiciones para PREVENIR el mal, antes que aliviarlo cuando ya está presente. Eso es verdad en toda esfera de vida.

 

CONTINUARÁ CON “UN POCO DE HISTORIA” – Sobre reformas fracasadas y malos sistemas

[1] Deuteronomio 4.1, 6.11, 26.11, 28.11

[2] Tesis sobre la propiedad y registro de activos desarrollada por el economista Hernando de Soto en “El Misterio del Capital”

[3] Vidal Manzanares, César. 2014. La Herencia del Cristianismo, Dos Milenios de Legado. Editorial JUCUM. Tx, USA

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CRISTIANISMO INFLUYENTE: URGENTE VOLVER A LA FUENTE

Porqué es importante estudiar libros de la Biblia y no “sistemas” obama_biblia

Estaba escribiendo esto sin verdadera convicción de publicarlo. Pero un amigo me envía un “whasup” informándome de una conferencia en Madrid, “Segundo Congreso Europeo – Formando discípulos de Cristo en el mundo de lo político” del 19 al 21 de Enero. El título es largo para mi gusto, y la verdad es que no sólo los que van al “mundo de los político” deben ser formados, la Cristiandad está llamada a ser un Cuerpo que impacte a la sociedad con la luz de Cristo. Por eso ahora envío esto.

En este 2017, la Iglesia evangélica conmemora los 500 años de la Reforma.  Debido a que el Cristianismo es la confesión que más crece en España en estos tiempos y el crecimiento se ubica sobre todo en el sector evangélico, y porque la conmemoración se da frente a los retos que una Europa muy pluralista y sin embargo también cada vez más reacia al Cristianismo le presenta, es oportuno tener en cuenta experiencias del mover que se ha dado en varios lugares del mundo.

Desde la década del 70, en diversos continentes en los cuales un despertar, y mucho más, un florecimiento social parecían imposibles, la Iglesia evangélica ha evidenciado un  proceso contundente de avivamiento y crecimiento en número e influencia. Ese proceso fue claro y hoy, es innegable que la Iglesia cristiana y mayormente representada por el evangelicalismo, tiene un decidido rol en el ámbito del gobierno.

Sin embargo ciertas herencias ajenas a la fuente bíblica de la Iglesia permanecieron intocadas,  obstaculizando la comprensión sobre todo de la solución adecuada a los problemas sociales. De ese legado negativo debemos mencionar,  por su alcance en oscurecer el entendimiento de la visión de nación, el misticismo heredado del pensamiento griego, herencia muy antigua, la que Europa u Occidente Cristianizado han transmitido al resto del mundo a través de olas misioneras a otros continentes o civilizaciones.

Por ello, con una perspectiva entorpecida por una visión almática del evangelio, la Iglesia en muchos lugares no ha sido capaz de responder a los retos y a las necesidades de sociedades aún muy religiosas, pero siempre fatalmente sufrientes. El Nombre de Cristo fue calificado por tanto como opio del pueblo, y lo es ahora, y es comprensible, pero no justificable.

No sólo eso. Una Iglesia que entendió que por  su crecimiento numérico podía ejercer importante influencia en la sociedad, pero carente de debida instrucción, ha incurrido no de manera feliz en arenas antes negadas a los cristianos e inclusive ha sido utilizada de manera penosa por partidos políticos ansiosos de votos, entendiendo la importancia del colectivo evangélico. Creyentes con una visión humanista –la cual alberga desde perspectivas socialistas a liberalismos, o mejor dicho economicismos, insuficientes, ineficaces y divisivos- e igualmente,  provenientes de diversas canteras doctrinales, carecen de un criterio bíblico unificado,  y no sólo contribuyen  a la fragmentación de la sociedad, lo cual es bochornoso ante una ya prejuiciada sociedad, sino a la aparición de iniciativas partidarias inspiradas en la figura de personajes carismáticos sin verdadera fundamentación bíblica, lo cual, lejos de aportar verdaderas soluciones y un mover de Dios en la nación, es completamente perjudicial a la reputación de los creyentes.

 

Esa experiencia nos dice que cuando la Iglesia empieza a ser influyente en la sociedad y a entender su rol en esferas abandonadas por un malentendido, de gobierno y economía, es necesario corregir la perspectiva mística y recuperar para ella una VISIÓN COMPLETA DEL MENSAJE DE DIOS A LAS NACIONES. La Iglesia debe retomar la revelación de la Biblia tal como ha sido dada EN 66 LIBROS. ¿Por qué? Pues claramente porque en cada libro, sobre todo en el AT encontramos un proceso social de aprendizaje, el que incluye aspectos de gobierno, economía, justicia política… incontables aspectos que la Iglesia ha dejado de lado en un proceso lamentable de reemplazar  la revelación de naturaleza relacional entre Dios, personas y naciones, “Dios con nosotros (ahora y aquí)” por  una teología de “sistemas de conocimiento” la cual enfatiza aspectos almáticos de salvación estando despojada de sentido y aplicación práctica. Todo ese contenido es reafirmado en el Nuevo Testamento, tanto por Jesucristo como por los apóstoles.

Es claro que el proceso de la Iglesia en España va hacia caminos antes insospechados. Eventos como el que menciono al inicio, los cuales contarán con la participación de algunos cristianos con un claro entendimiento de “modelo social de la Biblia” nos los muestran.  Es tiempo de enseñar… libros de la Biblia, no sistemas despojados de contenido vital.

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Una aventura en el campus

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IPRE, Gallup, IDH, PNUD, HLY, SPI, SP, SDSN, PIB, ONU, métricas, programas, evaluación integral, indicadores estructurales,  posicionamiento, desarrollo sostenible, progreso…. en la semana que pasó tuve la oportunidad de asistir a un curso de verano de la Universidad del País Vasco, dirigido a quienes están interesados en mediciones del progreso y el bienestar de una sociedad, algo que me interesa desde hace unos dieciséis años, cuando descubrí en la web los grandes avances que la ciencia ya había efectuado al medir los resultados de países teniendo como base su matriz cultural histórica, cuya vertiente principal es por lo general una religión, y que ello colocaba en una posición muy ventajosa a  las sociedades cristianizadas, comparándolas con resultados de sociedades ajenas al cristianismo o hasta “precariamente”[1] cristianizadas. Aunque el tema es serio, no pude evitar un cierto burbujeo divertido con la actitud nada sutil de los académicos al responder o evitar responder a algunas preguntas  muy específicas en este campo.

Fue obvio que, sin variación, toda estadística, métrica o índice incluye una categoría a veces disfrazada bajo un término “secularizante” pero la que en realidad es un componente ético de las religiones que  los ponentes no quieren ni oír mencionar. No hay pierde: En absolutamente todos los resultados, los cuadros muestran a aquellos países de fundamento ético construido por la fe judeo-cristiana como los mejores. No queda la más mínima duda por ejemplo, de que la variable “confianza”, la cual permite que los negocios progresen está presente de manera rotunda en países  de fundamento protestante, mientras que en otros grupos de países ese elemento cuenta con índices inferiores y muchas veces muy bajos.

Lo que me llamó otra vez la atención, y digo otra vez, porque siempre sucede lo mismo y siempre me sorprende por lo contradictorio, es el esfuerzo que hacen expositores y frecuentemente la mayoría de los asistentes para ignorar que todo programa, medida o lo que sea halla su mejor “coeficiente de funcionamiento” cuando hay una cierta ética superior que se traduce de forma objetiva, concreta, en una sociedad. Después de todo, esos índices son resultados de los diferentes comportamientos sociales, y lógicamente, a mejores ideas, mejores resultados. Hice dos preguntas para “pinchar” en el hecho de que se estaba obviando esa ética que parecía dar voces desde las diapositivas. Uno de los expositores, luego de escucharme, se fue olímpicamente por otro tema. Y el mejor comentario porque el maestro no había contestado fue ¡el silencio total –y muy expresivo- en la sala!; el segundo expositor escuchó mi pregunta relativa a la falta de atención que esos índices sobre la moral de una sociedad obtienen. Agregué que los estudios ya datan de hace 25 años y siempre muestran lo mismo pero nadie les presta atención ni mucho menos hace una propuesta para recuperar esa ética que hoy por hoy se nos pierde. El profesor exclamó “¡fantástico!” y habló de algo deviatorio. 

En la pausa de café, una economista vasca me hizo el comentario con una cara  divertida: “ninguno te contestó”, algo que ella dijo lamentar ya que también entiende el tema como clave. Nada de qué extrañarse en realidad, estábamos pisando el terreno del paradigma de esta era,  el reino absoluto del economicismo. Ya no hice más preguntas, no fuera a ser que alguno me respondiera a lo Clinton: “es la economía, estúpida”. Pero sí  hice comentarios, sólo para dejar entrever que no todos creemos que despojar de una moral real el terreno social y arreglar todo con la economía  (si es que eso es alcanzable) lo lograremos.

Salí del Palacio Miramar contenta a pesar de todo. Afuera, la playa La Concha se regalaba espléndida. Lo que me embargaba en ese momento era un pensamiento que hace ya tiempo es muy cristalino: El verdadero desafío no es un campus secularizante, si los “académicos” esquivan responder por algo es, sino que quienes tendrían que alcanzar esa verdad a la sociedad crean en lo que tienen, dejen de lado los moldes religiosos limitantes y acepten el reto de mostrar una verdad que es comprobable hace mucho tiempo y a todas luces contundente.

Soñar no cuesta nada. Soñar sueños de Dios es un maravilloso deber.

[1] Me refiero a aquellas donde ha prevalecido la tradición y una visión mística en lugar de contenidos reales de una fe objetiva.

 

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POR CLARIDAD: BIBLIA Y BLOQUES INTERNACIONALES

 

En días pasados y en ocasión del gran revuelo causado por el BREXIT en Inglaterra, escribí nuevamente sobre la Unión Europea[1], algo que ya he hecho anteriormente[2] en diferentes instancias. Esta vez sin embargo, he obtenido más comentarios y preguntas, lo que es en realidad algo muy positivo ya que sirve al propósito de esclarecer y llegar a mayor acuerdo. Uno de los comentarios apuntó a una supuesta falta de “argumento espiritual”, debido más que nada al hecho de que no se han mencionado muchos versículos bíblicos. Aunque justamente se intenta tratar un tema por principio pero sin utilizar un lenguaje que pueda excluir a lectores de todo sector, respondo aquí a ese comentario en el mejor espíritu, con un artículo  el cual expone el principio escritural acerca de los bloques de poder formados por naciones.

Los bloques de poder político-económico son parte de la historia humana  y tema bastante usual en el Antiguo Testamento, y una mención clara la encontramos en el libro del profeta Isaías:

¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí;
para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado![3]

 

En días de Isaías, las alianzas de Judá (“los hijos”) con imperios extranjeros eran constantemente denunciados como vanos intentos de asegurar la supervivencia y lograr apoyo de imperios poderosos. La frustración y la desilusión acerca de los resultados eran el augurio cierto para estos intentos, acompañados de un olvido de la ley bíblica.  La razón a ello es también la antítesis al modelo hegemónico de un bloque internacional[4]: Dios había entregado a Israel, una nación compuesta de tribus, una ley inspirada en su Espíritu con la cual su éxito, su bienestar, y su estatus internacional estaban asegurados.[5]  El modelo bíblico de nación es nacional, no supranacional, y la condición para que funcione  es el Espíritu Superior que la origina. En efecto, toda la ley apunta Jesucristo y la necesidad de habilitar moralmente al ser humano no sólo para que la cumpla, sino que la supere. Esa es la base de la unidad de las tribus de Israel, una unidad cimentada en el mismo impulso moral.

 

No habría problema en imaginar una Europa unida sobre la base de su herencia judeo-cristiana. Pero los países de la UE que proclamaron en el año 2002 su adherencia al pluralismo religioso han publicitado desde sus inicios una institución enfocada en conceptos de marketing y de finanzas globales, la cual mira al ser humano como un “recurso” más, disponible en el “ventajoso” mercado europeo. Las brechas crecientes de ingresos entre poblaciones ricas y pobres en algunos países, la crisis griega y la indignación que ha causado el trato a los refugiados de guerra, el Brexit, son todas claras comprobaciones de que los principios bíblicos se cumplen para las sociedades:

 

“…todos se avergonzarán de un pueblo que no les sirve de nada, 

ni los socorre ni les trae provecho alguno;

antes les será para vergüenza y aun para deshonra…”[6]

 

Decir que Europa “debería” ser una gran nación debido a sus raíces judeo-cristianas es una cosa. Otra es hablar de una Europa que intenta ejercer una hegemonía en alianzas  sin el impulso moral correcto y a favor de ciudadanos desposeídos de su soberanía,  esa es una perspectiva  de hijos que se han apartado sin memoria ni orgullo por sus orígenes.

 

 

Ana Roncal V.

[1] www.anaroncal.com “Las estrellas de la UE”. Junio 2016

[2] www.anaroncal.com “Los Cristianos y la Unión Europea” Julio 14, 2015; “No hay peor ciego…” Enero 2012, revista IMPACTO ,págs 16-17

[3] Isaís 30.1-5

[4] Schutz J. Samuel. “Habla el Antiguo Testamento”, 1976 Editorial Portavoz, pág. 300

[5] Deuteronomio 4.1

[6] Isaías 1.5

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Las estrellas de la UE

 

    Hasta ayer las entusiastas encuestas daban por ganadora a la opción de permanencia de Reino Unido en la UE. Alguien tenía interés en creerlo, pero el mundo todavía no está totalmente al revés, al parecer.  Aunque estamos en tiempos regidos no por principios sino por sentimientos, pasiones, gustos, opiniones no redimidas (ésta última se refiere a  quienes autodefiniéndose como creyentes,  no llegan a reinterpretar realidades bíblicamente) de vez en cuando se da un retorno a la razón. Igual los grandes relatos que hasta hace unas décadas nos guiaban,  han abierto paso a la iniciativas para lograr algo (change.org, Avaaz etc)  lo cual no estaría mal si no fuera porque algunas veces dichas iniciativas pueden ser, desde nuestro punto de vista principista, bastante trasnochadas.

 

En Julio del 2015, un artículo que escribí “Los Cristianos y la Unión Europea” fue publicado en la web del CEPV o Consejo Evangélico del País Vasco (http://www.cepv.org/es/ver.php?id=7),  y está allí aún. Los principios citados son válidos también en el caso Reino Unido por eso, porque son principios.  Las estrellas más “brillantes” de la UE lucharon por siglos por ser naciones soberanas y representativas de su población, algo vital para ser nación y funcionar. No es lo único pero sí es fundamental.    El problema, el que al parecer no afecta tanto al Reino Unido, es que el ciudadano entienda cómo todo eso afecta a su vida cotidiana de manera tremendamente real.  Ayer en la noche el ministro español José Manuel García-Margallo al ser entrevistado en TV habló en un lenguaje tan técnico, tan “oficial”, que parecía estar hablando desde una nube, la que la mayor parte de ciudadanos ni siquiera vislumbra.  La política estatista y la economía planificada de este siglo funcionan ya como una realidad virtual, una dimensión paralela, y no tiene nada que ver con nosotros, los “simples seres humanos” 

 

Lo dije en 1999, y pues hubo quienes me miraron como si estuviera loca (debo estarlo para pensar que, especialmente quienes se resisten a la verdad de un Cristianismo relevante en todo, me van a creer…. o tratar de dilucidarlo desde la Biblia), la UE es una alianza proveniente de un impulso (espíritu) fallido[i].

[i][i] Isaías 30.1-5

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Los Cristianos frente al orden internacional

UE y grecia¿Cómo debemos pensar?

LOS CRISTIANOS  Y LA UNIÓN EUROPEA

En días pasados, el mundo ha sido testigo de la crisis ocasionada por la resistencia de Grecia a las exigencias de sus acreedores de la Unión Europea. Opiniones encontradas en todo el mundo obligan a pensar por principio. No se trata de si “los griegos son unos holgazanes”, cosa que se ha dicho en países de Europa del Norte de casi todo país de Europa del Sur.  Un análisis por principio requiere que no nos perdamos en apreciaciones superficiales ni en estereotipos. Y una vez más, es necesario que, dejando atrás siglos de misticismo, los creyentes revisen sus fundamentos y dejen de lado opiniones personales basadas en una manera tradicional pero no bíblica de ver las cosas. Los creyentes no tenemos opiniones personales, sino la mente de Cristo, y es ella la que se debe expresar en cada aspecto de la vida[1].  Hemos sido llamados a unidad, basada, no en un concepto emocional y subjetivo de amor, sino en la Verdad objetiva y revelada[2], y en el hecho de que se nos recomienda adquirir conocimiento de calidad espiritual real, que es básicamente opuesta al misticismo subjetivo y a la visión almática del evangelio incompleto. ¿Y por qué ocuparnos de este tema? Reconocer que Dios habla de orden mundial es vital para también entender porqué las cosas son como son aunque nos esforcemos en que sean diferentes. El evangelio tiene un aspecto colectivo innegable que no debe ser ignorado por la iglesia.

Si tomamos el primer capítulo de Génesis 1, tenemos que estar de acuerdo en que el orden del cosmos dispuesto por el Creador contemplaba un señorío absoluto del ser humano sobre todas las cosas puestas en su entorno…. todas, menos otros seres humanos. He allí un principio rector: La Libertad responsable del cristianismo en su máximo esplendor, tan penosamente ignorado aún por quienes se consideran creyentes.  Aunque esta libertad es hoy por hoy imposible por la caída descrita en los capítulos siguientes, es aún claro que Dios nunca dispone centralización de poderes en una sociedad, y que éste es resultado directo del humanismo sin Dios. Y para muestra basta un ejemplo: el esfuerzo de Babel es totalmente desbaratado por Dios mismo.

Miles de años más tarde tenemos finalmente a Israel, pequeña y pobre, recibiendo, ajena a los órdenes imperiales de ese tiempo, una ley a manera de Constitución. Dios da a una sociedad su manera de gobernarse, intentando mostrar un modelo al mundo, un retorno a la libertad, a la propiedad, a la justicia. El modelo de desarrollo y plenitud de Dios para los pueblos es nacional, nunca supra-nacional. Es de una contundente claridad que, siglos más tarde, una Israel que llega en tiempos de Salomón a  un estatus reconocido en el resto del mundo[3], pero que ha perdido la noción de la ley moral de Dios como inteligencia completa para todo aspecto de vida, recibe la constante desaprobación profética por sus constantes alianzas de poder y protección con imperios humanistas de la época[4]. El abandono de un orden nacional basado en inteligencia moral es la verdadera razón de la pobreza y las crisis de los pueblos y esta es la lección que las naciones, y principalmente los creyentes debemos aprender.

La Unión Europea, concebida como un frente de poder contra los embates de los cambiantes y desafiantes mercados internacionales, no se distancia nada de las antiguas alianzas  criticadas por Dios mismo a través de aquellos quienes tenían vista espiritual, los profetas.  Un bloque político-económico que a paso seguro, y a la vista de los ciudadanos europeos, centraliza poder y toma decisiones ahora negadas a las cada vez más falsas democracias europeas[5].  La Babel de Génesis fue desmantelada con una profusión de lenguas, esta Babel tiene serios problemas con la diversidad cultural, que por supuesto viene de culto, las estructuras de cada nación y el espíritu que las embarga. Pero nada de eso paraliza a quienes ignorando el nombre de Dios quieren un nombre para sí mismos[6].

 

Otra vez:

… más nosotros tenemos la mente de Cristo.

[1] Gálatas 2.20
[2] Éxodo 20.1-4. Un Dios personal, inmanente en la historia se presenta ante una nación
[3] I Reyes 10
[4] Isaías 30.1-3; 31.1;
[5] Para una exposición más completa del tema Unión Europea y la crisis leer “Crisis – Europa en la Encrucijada” de Hutter, Joseph. Ed. Mundo Bíblico, 2013; acerca del Humanismo ateo como religión ver “Emancipando al Mundo” Miller, Darrow, YWAM Publishing, 2012
[6] http://www.msn.com/es-es/dinero/finance-economy/varoufakis-sobre-el-eurogrupo-est%C3%A1-total-y-absolutamente-controlado-por-alemania/ar-AAcV7AS?ocid=UP97DHP: Yanis Varoufakis ha concedido su primera entrevista tras dimitir como ministro de Finanzas de Grecia y lo ha hecho para explicar su particular ‘batalla’ de cinco meses en Europa para salvar al país heleno y llegar a un acuerdo con los acreedores. Según ha dicho, el Eurogrupo está “total y absolutamente” controlado por Alemania y España, país que pensaba cercano a Atenas, fue uno de los “más enérgicos enemigos” de Grecia durante las negociaciones.
 

 

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LOS CRISTIANOS MEDIOCRES

comentarios radicalesEn una conversación con mis buenos amigos, el periodista  Pablo Correa y su esposa Dalila alrededor de la falta de contenido ideológico y práctico de cristianos involucrados en asuntos de gobierno, surgió el comentario que una persona, y también “personas”, han hecho acerca de mí: “es demasiado radical”. Esto nos lleva atrás, hace algunos años, cuando surgió una discusión acerca de lo contradictorio, innecesario y errado que podía ser luchar por la igualdad de cultos. Algo que nunca voy a poder promover. Aunque sea partidaria acérrima de la libertad de conciencia y culto, declarar la “igualdad” de creencias no sólo es suicida, es falso que los cultos sean iguales… pero ese es otro tema.  El tema aquí es mi supuesta “radicalidad”.

¿Es posible ser “demasiado radical” como cristiano? Obviamente no.  La redundancia en que la persona que hace el comentario ha incurrido sólo demuestra la mediocridad  con la que se vive un Cristianismo tan aguado que no puede transformar a una sociedad. Y eso es lo que sucede con el Perú, mucha “emergencia”, sin discutir cuán real es, en lo económico… y una corrupción que nos hace sentir impotentes. Pedir igualdad de cultos es menospreciar al Cristianismo, que no es una religión creada por hombres, mucho menos tienen las religiones los mismos resultados que un Cristianismo real, no tradicional, de “congregarse el domingo” como el que tenemos en el Perú. Y  es un asunto acerca de quienes supuestamente tienen una fe bíblica. ¿La tienen?

Para resumir:

  1. El Cristianismo soluciona el problema de la falencia humana de raíz, es por definición, radical. Si Cristo murió, murió de una vez por todas.   No hay lugar a aguar las condiciones de su muerte y sus implicancias… o, para justificar nuestra falta de radicalidad –es decir nuestra mediocridadcrucificaremos a Cristo una y otra vez? ¿Lo crucificamos de a poquitos? ¿Lo resucitamos por etapas?  Absurdo.
  2. En el Cristianismo el fin NO justifica los medios.   Si alguien quiere lograr un espacio para el Cristianismo real en la cultura y en las instituciones sociales, pues eso tiene que darse a través de un proceso largo por una educación, y eso raramente podría ser inmediato.     Porque se trata de un cambio interno de personas desde la base de una sociedad: Familia, educación,  iglesia, el trípode de sustento social, nunca con leyes impuestas desde niveles de gobierno.  ¿Es que el caso trágico de Constantino no ha sido suficiente?
  3. Por lo mismo “radical” no es sinónimo de “inmediato”. Creo que ese es el problema de mi “comentarista”: No entiende que todo cambio realmente radical en la sociedad es un cambio de mentalidad, por lo tanto requiere de un proceso paciente. Calma por favor, nada de inquisiciones a los que se equivocan.   Pero Dios quiere que abramos los ojos. EL CRISTIANISMO ES LA ÚNICA MANERA CIERTA DE VER LA VIDA. Si  no creemos eso… para qué perder tiempo golpeando el pecho los domingos?  Aunque el Cristianismo radical te libera de la golpeada de pecho ¡aaaahhhh!
  4. Quise que esto sea corto, estilo “redes sociales”. Imposible. No sé cómo explicar en un tweet que el cristianismo, radical por naturaleza (quita de raíz el problema del la basura humana) es la única fuente del  IUS NATURAL, el fundamento del Derecho en todo Estado de naciones civilizadas y de los Derechos Humanos. NO HAY OTRA.

QUE VIVA LA RADICALIDAD CRISTIANA

 

 

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Si la palabra estorba, no sirve

Cartel para Hernani  ¿Es posible discutir de política sin caer en una  discusión que parece una calle sin salida? A  estas alturas, y con los grandes fracasos del capitalismo y el socialismo, hay que echarle la culpa al lenguaje.   Si hablamos de “libertad”, alguno, es un hecho, te tachará de “capitalista” o  “neoliberalista”.  Habla de soluciones que sean realmente sociales, es decir para todos, o de justicia y equidad para los menos favorecidos, y alguien te va a acusar de comunista y te sugerirá que vayas a vivir a Cuba, por lo menos. Y me ha pasado….

Hace ya más de veinte años que es obvio que los países que adoptaron ideas socialistas enfrentan problemas que parecen calles sin salida. No vamos a hablar de las  situaciones en algunos países que pintaron todo de rojo, o de los cuellos de botella en otros, ya hemos visto suficiente.  Igual, insisten en llamarse a sí mismos  “socialistas” pero lo que tienen ahora son modelitos hipócritas que les permiten obtener impuestos de las más gigantescas corporaciones capitalistas para hacer sus obras sociales que no sacan de la pobreza a nadie.

La receta no da resultados en países en los que no hemos tenido una historia de expansión productiva, no hay suficientes empresas saludables que aguanten que les saquen impuestos hasta por respirar. El socialismo no funciona… siempre queda por allí la peligrosa sugerencia de que los derechos de un individuo son “malos”, y que se oponen a la “justicia social” término que los resentidos le han robado al lenguaje de justicia pura.

Si la palabra estorba, no sirveLo mismo sucede  con el otro lado: “Capital” es una palabra que hace que los resentidos muestren los dientes y te acusen, por lo menos de “pituco”.  Una vez, en una discusión en estos términos, un interlocutor agresivo me preguntó cuánto le pagaba a mi empleada doméstica.   ¡Como adulta independiente, nunca he tenido “empleada doméstica”!  Hay mucho de resentimiento detrás de esta discusión que nada tiene de ideológica.  Pero el hecho es además que el término “capitalismo” puede referirse, como “socialismo” a muchas cosas. Y con él podemos estar equiparando un modelo en el que una ciudadanía emprendedora tiene acceso al capital, con uno en el que una banca obesa y ajena al desarrollo para todos maneja políticos y poblaciones porque ha equivocado el objetivo de su existencia. Ejemplos sobran en estos días, de los EEUU a España.

¿Hay algo mejor? Claro.  Y es un lenguaje fácil, que acaba con SIGLOS de lenguaje radicalizado. Las palabras de la Biblia son claras: Cuando dice “repartirás la tierra…” significa que todos deben tener propiedad, es un derecho individual y social… no socialista. Cuando la Bibia habla de préstamos, estos son limitados en el tiempo y asegura que el prestamista recobre su préstamo pero sin acumular propiedades hipotecadas. El captal como instrumento, no como fin. Los derechos del individuo y los de la sociedad  están  en perfecta coherencia.  Se acabaron los ismos. Sólo queda Cristianismo… la manera de ver la vida que concilia a la persona con la sociedad.

PARA QUE SE ACABEN LAS DISCUSIONES FRUSTRANTES y lleguemos a acuerdos, necesitamos acabar con el lenguaje obsoleto….¿Será posible, o es que más importa hacer prevalecer la propia opinión?