A de Soto lo que es de de Soto…

15 May
Foto: andina.com.pe

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El hecho de que el economista peruano Hernando de Soto haya explicado tan bien cómo entendió “el misterio del capital” (me refiero al fenómeno, no a su libro), entre otros, observando la manera en que el capital ha sido generado y utilizado en Occidente (Cristianizado) demuestra que hay algunas cosas que pueden ser entendidas sólo de acuerdo al “impulso moral” que se menciona en el prólogo de su libro, y al que voy a llamar “impulso vital”, el tipo de espíritu de vida que anima al que lee o escucha.

Miremos una vez más los audiovideos colocados en la web del ILD, de las muchas entrevistas dadas en diversos e importantes medios:   ¡Quién como de Soto para hablar de la  propiedad como cimiento de la economía, del sistema de registro o documentalidad!; nadie como él para explicar con una sencillez que causa asombro, la relación entre el impulso moral, el sistema legal, y la eficacia de los instrumentos económicos como formando una aparentemente compleja  y delicada trama. Aparentemente digo, porque en realidad, lo que Hernando de Soto propone es coherencia. Me explico con un ejemplo: Nuestra Constitución peruana empieza con la “En Nombre del Dios Todopoderoso”. Pero lo que sigue no es del todo coherente con el nombre del Dios invocado. Y de allí, la trama se vuelve compleja,  inconsistente, incoherente… y ¿quién puede dilucidar un buen sistema de gobierno y economía con un documento fundamental inconsistente? Unos van a jalonear para lo que la Constitución dice por tramos, y otros por lo que el mismo documento dice en otro sentido. Resulta que de Soto adolece, y no podemos negarlo aunque a algunos les fastidie, de tales inconsistencias.

Pero por favor, a quien lea esto: No estoy escribiendo para glorificar a nuestro conocido economista, estoy más bien haciendo uso de un poquito de ironía.  Simplemente reconozco su capacidad para observar bien, hallar elementos clave, encontrar sus relaciones y enunciar sus hipótesis, las que han sido comprobadas no sólo por el ILD, sino digamos, por una larga historia.   Y aquí quiero mencionar, atreviéndome a parecer insolente, algo que sería el epítome  para la reputación –ya internacional y a nivel, por lo menos de Nóbel- de de Soto: Si él observó que “el misterio”  se había dado en una cultura específica –la de Europa del Norte y luego los países de cimiento protestante de Norteamérica-, ¿podemos entonces decir  que en realidad sus ideas no son nuevas? ¿y que no le pertenecen, aunque las ha re-descubierto y entendido muy bien?

Hace unos años, hice un resumen del esquema económico de capital, titularidad permanente y acceso a crédito  que los países de Occidente promovieron en diverso grado y tenor y que obtuvieron de la Biblia, lo que fue posible debido a que en el siglo XVI,  Martín Lutero y Johannes Gutemberg en Alemania, se propusieron dar a conocer a empellones lo que había estado oculto por siglos. De capital digo, y   no capitalista, ya que la Biblia contiene un lenguaje absolutamente sobrio y refinado el cual excluye  todo “ismo” que no refiera directamente a la Fuente de la misma, y que, en esa pureza evita todo antagonismo social.  A esos alemanes le siguieron otros. Juan Calvino,  Guillermo Farel en Suiza por ejemplo. No hay que olvidar que Calvino era no sólo teólogo, sino Jurista, y entendió muy bien de qué se trataba la ley del Antiguo Testamento. En fin, pasé ese bosquejo a un asesor muy simpático de de Soto en el ILD, el que mostró en su cara un gran asombro cuando leyó el bosquejo describiendo paso a paso “el misterio del capital”, algo que estuvo al alcance de los europeos del norte. Max Weber dijo en su obra escrita que él no entendía exactamente de dónde venía la ética que facilitó el capitalismo de peculiares características de éxito en los países protestantes, pero que dejaba a “los especialistas” la tarea. Lástima, que “los especialistas” se hayan dedicado tan poco a la tarea. A buen entendedor, pocas palabras.  Por supuesto me sorprendería el ILD lanzara un comunicado al respecto. Sería más que una gran satisfacción para quienes tienen cierta conciencia del asunto ya que nadie va a pelear por derechos de autoría en este caso, son ideas regaladas en un Libro para quien quiera creer y abrazarlas.

El hecho es  por fin, que,  reconozca o no de Soto al verdadero autor de todo este maravilloso esquema, el cual está volviendo a promoverse y practicarse en diversas regiones del mundo, y el cual lo apuntala, con su “El Misterio del Capital”,  como futuro Nóbel de economía, aunque en realidad  ya ni lo necesita, y quiera o no quiera, de Soto reivindica las ideas del Cristianismo. Aunque las iglesias, de cualquier sector de la cristiandad, pletóricas de recursos, templos, institutos, diezmos o limosnas,  y llenas de creyentes inadvertidos y desinformados de todo esto, no lo proclamen,  el mismo Jesucristo dijo que las piedras lo harían. Pero esta vez fue de Soto.

Parafraseando: A de Soto lo que es de Soto, y a Dios lo que es de Dios.

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