LA VERDADERA SOCIEDAD SOLIDARIA

29 Nov

Ésta es una serie de “resúmenes” (de una página de contenido) de lo que la Biblia dice acerca de la sociedad justa, la pobreza y la ayuda social,  cuyo propósito es aclarar la naturaleza de la solidaridad  y las diferencias con la asistencia a necesitados que se multiplica en estos días  sobre todo en las sociedades occidentales, las que tradicionalmente han llevado mucha “ayuda” a países en desarrollo a través de sinnúmero de organizaciones, y ahora dedicadas a lo mismo en su propio territorio a causa de la última ola de inmigración. El problema que representan los vastos sectores sociales sumidos en sufrimiento crónico, nos dice que hay que buscar otras soluciones.

 

PARTE Ia.LA SOCIEDAD PRODUCTIVA Y SOLIDARIA DE LA BIBLIA. En la perspectiva bíblica, toda sociedad tiene la posibilidad de que le “vaya bien”[1] en todo, la Biblia nos dice que existe una manera de afrontar la miseria, la pobreza y lo que hoy llamamos baja calidad de vida. Imposibe una sociedadle pensar en un Dios de amor indiferente a la miseria. Especialmente en el Pentateuco, Él muestra interés en el ser humano completo, y es claro que la pobreza de todo tipo es un resultado, no de la “voluntad permisiva de Dios”, como entiende la mentalidad mística, sino de la falencia del hombre para actuar con justicia, algo muy común aún en sociedades tradicionalmente cristianizadas. Enfatizamos “tradicionalmente”… como muy diferente de “bíblicamente”.

 

DE QUÉ SE TRATA

1.La verdadera ayuda a los miembros de una comunidad empieza en la Biblia con la idea de distribuir los recursos naturales por igual a todos los miembros de una comunidad. Éxodo 20.15  y 17; Núm. 10.29; Deut. 26.11; Núm. 26.52-56

 

En lugar de la “redistribución de riqueza” tan defendida por los socialistas, la cual quita el producto del trabajo de otros para dar a quienes no tienen, la Biblia previene la injusticia de todo tipo tratando a todos por igual desde principios.  Desde el inicio de su vida independiente Israel contó con normas para proteger la propiedad individual, nunca colectiva.  Eso es justicia y facilita que cada persona se esfuerce en igualdad de condiciones, mientras las ideas colectivistas de distribución no cambian las estructuras injustas de propiedad y por tanto no pueden sino dar alivios temporales a la pobreza. La persona tiene que volver a hacer cola para recibir algo y subsistir de manera pasiva. Esto nos llevará al segundo punto.

 

Los estudios sociales realizados desde fines de la década del 90 son contundentes: Los países que siempre ostentan mayores niveles de justicia en todo campo, han tenido por lo general una historia de propiedad general -además de otros instrumentos- en donde las grandes mayorías han sido poseedoras de la tierra, tipo de propiedad básico el que ha permitido generar sistemas justos y prósperos y también desarrollar otros tipos de propiedad, aún intelectual[2].  Lo notorio es que estos países son casi siempre  los del norte de Europa, los de Norteamérica de matriz protestante y países  fundados por éstos sobre una cultura bíblica, como Australia o Nueva Zelanda.  Por el contrario, aquellos países de Europa en donde no hubo noción de propiedad para todos, generalmente del Sur de Europa, en los que no hubo Reforma real[3] sino Contrarreforma, y los países por ellos conquistados, como los de Latinoamérica, se observa un estancamiento social y político, el que impide además la justicia económica. 

 

Lo que empieza a resonar sin embargo, es que la verdadera solidaridad no consiste en dar ayudas sino en sostener una fuerte moral y una ética nacionales, traducida en sus leyes y en todas sus instituciones para prevenir la injusticia y la pobreza.  La Biblia siempre nos lleva a establecer condiciones para PREVENIR el mal, antes que aliviarlo cuando ya está presente. Eso es verdad en toda esfera de vida.

 

CONTINUARÁ CON “UN POCO DE HISTORIA” – Sobre reformas fracasadas y malos sistemas

[1] Deuteronomio 4.1, 6.11, 26.11, 28.11

[2] Tesis sobre la propiedad y registro de activos desarrollada por el economista Hernando de Soto en “El Misterio del Capital”

[3] Vidal Manzanares, César. 2014. La Herencia del Cristianismo, Dos Milenios de Legado. Editorial JUCUM. Tx, USA

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