LA SOCIEDAD SOLIDARIA II. EDUCACIÓN PARA EL CONSENSO Y EL LIDERAZGO

14 Dec

   ¿CÓMO SE CONSTRUYE LA SOCIEDAD SOLIDARIA?

 EDUCACIÓN PARA EL CONSENSO Y EL LIDERAZGO

Luego de leer comentarios a la primera parte de LA SOCIEDAD SOLIDARIA DE LA BIBLIA  con la que unos asienten plenamente, mientras otros dudan de la aplicabilidad del modelo Bíblico, quiero reiterar que el propósito al escribir es generar  reflexión y unidad y, por qué no, una posible acción en el futuro.

 

El primer post de LA SOCIEDAD SOLIDARIA DE LA BIBLIA[1] termina diciendo lo siguiente: Lo que empieza a resonar sin embargo, es que la verdadera solidaridad no consiste en dar ayudas sino en sostener una fuerte moral y una ética nacionales, traducida en sus leyes y en todas sus instituciones para prevenir la injusticia y la pobreza. 

 

En vista del escepticismo que el modelo bíblico de sociedad despierta en algunos quienes atribuyen a las ideas de misericordia de la Biblia el ser “conceptos” no aplicables en las sociedades altamente estatizadas de hoy, esta  “parte 2”  enfoca en la obediencia motivada por la fe. Se entiende fe objetiva, no mística ni subjetiva. El economista Hernando de Soto, al promover aún sin saberlo las ideas bíblicas de las sociedades protestantes en sus famosos libros publicados en la década de los 90[2] ha dicho que para seguir ese modelo es necesario creer, y que mientras más se demore la fe, más se demorarán los buenos resultados. Si  un economista necesita de creyentes, ¿cuánto más lo hará una fe que reta a la mente humanista e independiente de Dios? Vamos por partes, sin olvidar que esto  NO es optativo.

 

Lo primero a mencionar en este post, es el hecho de que el tema nos lleva mirar a los niveles de decisión más altos de una sociedad. Sí, es también “de alto nivel”[3]. En efecto, para llevar a cabo un esquema justo de propiedad, y otras normas fundamentales de la Biblia, se necesitan leyes que recojan el sentir de una sociedad en pleno, que atiendan al deseo y la voluntad no sólo de la mayoría –eso sería sólo insuficiente democracia, esquema griego carente de algo que el pensamiento bíblico puede ofrecer- sino que emanen de una sociedad en consenso.

 

El pensamiento en forma de pregunta que sigue al anterior es: ¿Y cómo se logra esa sociedad consensual, para así poder formular una Constitución que recoja los ideales de todos? La respuesta obvia es: Educación, la que libera de la ignorancia.  Entregar a una nación un modelo social implica antes que formar partidos políticos, educar primero[4]. La inclinación al partidismo político, lamentablemente muy repetida pero explicable por la frustración, en realidad agravará el problema de una sociedad dividida. La educación es la  manera de crear movimiento y una sociedad consensual. No sólo eso, es la manera concreta de la cristiandad de  conectar moral bíblica a modelo social[5],  e igualmente de entrenar a creyentes para ocupar lugares de autoridad política[6], y en otras esferas.

 

Tenemos que preguntarnos en este punto: ¿estamos las instituciones -iglesias, institutos, misiones, colegios o seminarios- evangélicas educando bíblicamente, y para levantar a creyentes en las esferas de influencia en la sociedad? Se habla mucho de Reforma, mirando hacia el pasado, obviando con frecuencia que en España y otros países de Europa meridional –y de paso el efecto fue tristemente contundente en Latinoamérica- no hubo Reforma sino Contrarreforma; entonces, necesitamos mirar a la Reforma no sólo en retrospectiva sino en perspectiva, o la conmemoración es vana. No olvidemos que a la protesta de Lutero, entrenado en Derecho, siguió la Reforma de Calvino, también Jurista, quien entendió la ley del AT en conexión con Jesucristo, y como una fuente de ideas para reformar Ginebra.  Y en efecto, Calvino se encargó de que Ginebra abrazara la educación universal, de modo que cada ciudadano hiciera profesión de fe, para hacer de ella una manera de vida en todos los ámbitos, no sólo el eclesiástico y privado.  La educación estatal en no pocos países hoy, por ejemplo, esquematizada para proveer de empleados de niveles técnicos bajo y medio a la sociedad industrial no tiene nada que ver con una educación para reformar sociedades, la que necesita de líderes capaces de conducir una sociedad en consenso, y crear un orden institucional que lo refleje. Más que nada ¿puede una sociedad que no ha sido nunca una sociedad de la Biblia “producir” esos líderes?

 

Como vemos, una sociedad solidaria es mucho más que una sociedad  que organiza “recogidas” de alimentos. Pero para ello hace falta escuchar la voz de la dignidad humana clamando.

 

CONTINUARÁ

[1] Publicado el 29.11.2017 en www.anaroncal.com

[2] Los libros “El Otro sendero”, y “El Misterio del Capital”, develan las causas de los problemas de las sociedad injustas –aunque no sean muy pobres- y/o poco desarrolladas

[3] Deiteronomio 1.13

[4] El “programa educativo” de Israel tomó un esfuerzo de una generación. Éxodo 18, 20 hasta el final del Pentateuco.  Al cabo de cuarenta años, Israel tenía una mentalidad  formada alrededor de los aspectos claves de su vida en común, se convirtió en una sociedad de pacto.

[5] Deut. 15.2; Levítico 25.17; Deut. 17.18-19 y muchos otros

[6] Bloomer, Tom. Calvin and Geneva – Nation-Building Missions, His Kingdom Come, págs. 103-118,  2008 YWAM PUBLISHING, Seattle, Wa.; Escobar, Mario. “El protestantismo en el País Vasco – Crónica de cinco siglos de Historia. Págs.. 41-45  El autor menciona a cuatro personas de interés”, de los cuales dos son reinas de Navarra, uno rey de Francia y el cuarto un traductor de la Biblia convocado por una de las reinas

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