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Estamos en la era del pluralismo global. En todas partes, y Europa parece superar al resto del mundo en ello, el lenguaje lo promueve indiscriminadamente y propone la “convivencia” hasta de lo que por naturaleza y lógica no puede convivir. Indiscriminado, sí,  porque confundiendo la noción de respeto a la igualdad humana y las ventajas de la diversidad étnica, lingüística, culinaria etc. con una posición que no discierne el bien y el mal, se aceptan toda clase de posturas y visiones de la vida absolutamente incompatibles con la libertad que se pretende defender. Una perspectiva basada en opiniones personales sin fundamento serio, una visión superficial que no llega a avizorar las consecuencias de adoptar cualquier idea en el largo plazo.  Que las  ideas tienen consecuencias es algo que se olvida fácilmente cuando hemos declinado la responsabilidad de luchar por justicia a favor de un Estado que debe suplirla, aún cuando el costo, a la larga, es mucho mayor: Ya no somos administradores libres y conscientes de nuestro patrimonio, y por ello, es de esperar que sea destinado a financiar precisamente la construcción de lo que no queremos.

 

Hay en estos días muchas instancias y eventos promoviendo esa pluralidad,  y menciono para ilustrar la situación, algunas cosas que se hicieron y  se dijeron en un evento sobre “convivencia religiosa” en este mes de Mayo  en la ciudad de San Sebastián

 

  • La mesa de ponentes estuvo conformada por personas sin serios estudios ni investigaciones en el tema, y en roles, por lo mucho, técnicos, no filosóficos, ni ideológicos, ni siquiera sociológicos, estando representada en la mesa sólo una confesión, por lo tanto no se trataba de un foro sino de un monólogo, de alguien exigiendo tener, como extranjero, lo que en las naciones de origen de esa confesión no se permitiría: Libertad e igualdad de culto

 

  • En el evento se consideró a las confesiones sólo como puertas al misticismo. Propuestas para la convivencia incluyeron la creación de espacio arquitectónico pensado para que todos confluyan para “meditar”; ninguna referencia a los principios de las mismas ni consecuencias reales para la sociedad fue mencionado

 

  • Personas de renombre quienes han trabajado en aclarar los roles de las religiones en las civilizaciones –Samuel Huntington, Giovanni Sartori, entre otros- han sido calificadas de incitadores al choque. La racionalidad con que hayan sustentado sus tesis fue totalmente obviada. No se trata entonces de sustentar la verdad, sólo de defender posiciones personales. En este tiempo, quien tiene más pasión gana, no quien sea razonable.

¿Qué va a tomar el que nos decidamos a detener el avance de la mentira a la puerta de nuestras casas, en nuestros vecindarios y en nuestras instituciones? Por un lado, la ausencia de cristianos quienes levanten su voz para declarar la verdad sugiere una falta de argumentos para defenderla, es decir, haber abrazado con convicción que las religiones tienen contenidos, que esos contenidos forman culturas mejores o peores para el ser humano; es una perspectiva la cual demanda conocer a profundidad la revelación de Dios a las naciones[1], y que no nos conformemos con un mensaje de salvación de almas, animista. Pero hay algo más, consecuencia de esa revelación espiritual y profunda.  En la Biblia Dios dice a Josué que para tomar la tierra, deberá ser valiente.  No sólo valiente sino muy valiente[2].  Es decir, para impactar a una sociedad y hacerla seguidora de Jesucristo, los creyentes debemos la clase de convicción que no sólo genere pasión sino que haga de cada uno un baluarte capaz de enfrentar lo “políticamente correcto” y aceptar que probablemente no nos hagamos muy populares ni poderosos diciendo las cosas sin disfrazar el evangelio y pretendiendo que nuestros valores son simples principios humanistas, que lo que proponemos a estas alturas parece imposible a los propulsores del Estado elefantiásico, y que ello no contará como costo porque lo único que realmente importa es que la Verdad no tiene reemplazo. Para el ser humano y las sociedades no hay plan B. El único plan viable es el de su Creador y ese es  nuestro estandarte a levantar, el hecho de que el Cristianismo es cierto aunque no lo creamos[3]. Si hacemos concesiones y comprometemos  la verdad por temor humano, estamos eliminando de hecho la posibilidad de que la vida misma tenga sentido real y que podamos ver el Reino de los Cielos aquí y ahora.[4]

 

Ana Roncal V.

 

[1][1] Génesis 12.3; Deuteronomio 4.6

[2] Josué 1.6-7

[3][3]Udo Middelmann. Francis Schaeffer Foundation

[4] Lucas 17.21

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QUE LA TIERRA NO TIEMBLE

PPK melcocha

Probablemente los anuncios del domingo 24 de Noviembre –de los que me enteré al día siguiente por la llamada  de una amiga- y el despliegue publicitario promoviendo una agenda gay no hubieran sorprendido tanto si no hubiera sido el mismo PPK quien hace dos años se presentó como una persona con un trasfondo familiar de principios ciertos. En todo caso, si nunca quiso portar esa imagen que creímos ver,  aceptemos que a veces se entiende mal,  queremos ver y creer de acuerdo a nuestro propio deseo, porque revisando las noticias, la web, las auspiciosas presentaciones, en realidad PPK nunca ha sido muy claro, ¡y cómo venimos a caer en cuenta!. Lo que importa ahora es que dicho despliegue pro gay es una confirmación de algo serio e importante: Ni ser uno de los más pintados –en términos académicos y políticos-   significa entender la relación moral-resultados a largo plazo.

No se trata de moralismo. Dejemos eso para la religiosidad hipócrita y sin conexión a una manera inteligente de vivir.  Se trata de lógica[1]. De promover lo que razonablemente dará los mejores resultados en una sociedad.  Si no queremos ir a estudios profundos, es fácil identificar en la historia a sociedades en declive con tiempos de laxitud moral y libertinaje. Estos han sido la señal inequívoca de una decadencia que eventualmente terminaría en derrumbe. El hecho de que estas señales se den en la sociedad global hace más difícil identificarla como el fenómeno que muestra decadencia hoy, sumando a eso que los padres –equivocados- del Modernismo sin Dios, como Marx y Weber, pronosticaron que con el saber la religión se esfumaría del planeta, y segundo, y como resultado de lo anterior porque la agenda anti Dios ha adoptado toda clase de viejos vicios como si fuera modernidad.

Pero además si pensamos en profundidad en el fundamento que una sociedad necesita para que sus instituciones –entre ellas el Estado- prosperen y funcionen correctamente, es obvio que PPK y compañía han perdido hasta la pista académica. No voy a poner los mapas de The World Values Survey, y de las investigaciones que científicos como Ronald Inglehart  muchos otros están llevando a cabo en todo el mundo.  He publicado esos mapas muchas veces para ilustrar lo que escribo. Además, están en la web, y la institución que investiga tiene sus oficinas en la PUCP en Lima. Lo que importa es recalcar una vez más que en todo tipo de investigación llevada a cabo desde los 90, se trate de percepción de bienestar, economía o política, los mejores resultados los arroja el racimo de naciones de cimiento cultural protestante, es decir, las naciones con fuerte base moral bíblica. Siempre. Y no está demás decir que esos mismos mapas están mostrando los cambios positivos en los países emergentes, todas sociedades en donde hay una emergencia del Cristianismo y sus bases bíblicas.

Perú, con todos sus problemas, ha sido hasta hoy baluarte de esa moral, la que da los buenos resultados a largo plazo.    Es paradójico para muchos que no entienden el proceso de cristianización de Latinoamérica. Porque tenemos un culto racional y comprobado, el que mejores resultados ha dado en la historia, podemos liberarnos del mito de las universidades famosas. Que ellas se ocupen de sus países en crisis insolubles.  La racionalidad verdadera  no necesita diplomas… y lo que ha pasado ayer es una muestra.



[1] En la epístola a los Romanos, cap 12.1,  el apóstol Pablo describe a la fe cristiana como un culto lógico en el idioma griego original.  Este término ha sido traducido como “racional”.  Pablo argumenta que la fe cristiana funciona porque es razonable, concuerda con las leyes inamovibles de la vida en todo campo

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RESPUESTA A UN (AUTODENOMINADO) PROGRESISTA

Esta es una respuesta al artículo titulado “Conservadores” que el Sr. Eduardo Dargent, al parecer profesor en la PUCP, publica en la revista VELAVERDE, refiriéndose a una agenda, según él preocupante,  y la cual califica como pacata. Aunque su posición no es algo nuevo, esta vez escribo porque  su artículo evidencia ya una falta de conocimiento –cuestionable, ya que el autor proviene de un contexto académico en el que se cuenta con muestras suficientes de lo que voy a escribir- de una posición  razonable y por principio, característica  de la corriente conservadora en muchas instancias y lugares del mundo, de la que no debería adolecer un académico, ya que educan al liderazgo de la sociedad. Hablando de las famosas universidades norteamericanas, sería bueno que solucionen los problemas de su propio país primero… “médico, cúrate a tí mismo”.

Para empezar, el término “conservador”, lamentablemente convertido en sinónimo de pacato, éste tiene origen en realidad  en las sociedades que hoy ostentan una historia de tremendo progreso y logros en toda esfera de vida,  y fue inicialmente utilizado para denotar una actitud de preservar, sostener, guardar como  perspectiva de vida,  ciertos principios y conceptos considerados razonable y/o científicamente como no negociables. Es en virtud de esa característica, que su perspectiva de vida ha llevado a contar no sólo con una “agenda”, sino con principios basados en razón y ciencia, valores, ética y programas aplicables también racionalmente y que, cuando aplicados, han demostrado estar relacionados e inclusive ser causales, como matriz cultural, de progreso, de condiciones de igualdad y oportunidades sin precedentes en una sociedad.  La Pontificia Universidad Católica alberga en sus recintos a la organización The World Values Survey, la que ha acumulado evidencia (y se muestra aquì un mapa básico)

Conservar da buenos resultados
Conservar da buenos resultados

de que esos principios conservados en el cimiento de una sociedad han dado invariablemente los mejores resultados comparativos entre decenas de países del mundo.  Bien harían personas como el Sr Dargent en tener en cuenta esa información científica[1] acerca de las civilizaciones, sus principios conservados  y sus resultados históricos.

Sería entonces de desear que toda otra agenda cuente con una posición razonable y científicamente probada en la historia, ya que de no ser así, las llamadas agendas consisten  sólo en posiciones relativas muchas veces subjetivas y sostenidas sólo por la voluntad y el interés personal. Lo que nos lleva de inmediato a un importante aspecto: Una posición cualquiera, para ser seriamente considerada por  la totalidad de una sociedad humana debe ser validada por sus resultados. No basta con decir que se tiene derecho a pensar de cierto modo. Para pretender presentar  una agenda que deba institucionalizarse, una posición tiene que justificarse como razonable y de beneficio para toda la sociedad, no sólo para la porción interesada y movida por  propósitos ajenos al bien común.  Una agenda gay por ejemplo, para ser considerada como algo más que el reclamo de una minoría –que puede ser desde cierta perspectiva absolutamente justo, si está basado en derechos reales- debe presentarse a la luz de sus resultados históricos, apreciables desde tiempos muy antiguos, y también considerando sus posibles efectos sobre la sociedad y sus instituciones en todo campo, no sólo como el ítem obligado de una agenda “políticamente correcta” supuestamente progresista.

Y en  ese sentido, es necesario aclarar un hecho que se está dando en niveles supuestamente académicos, pero  el cual obedece a una agenda dictada por el prejuicio y la voluntad de algunos, más que por seria consideración científica. Muchos pretendidos modernistas echan en un mismo saco a quienes piensan y sostienen una posición basada en cierta ética probada y comprobada, y a quienes simplemente ostentan una actitud sectárea e irracional, producto de la tradición religiosa y mística, típica y nada revisada de Latinoamérica. Harían bien personas como el Sr Dargent en entender que sí hay en nuestro medio, intelectuales con un trasfondo académico  el cual promueve la idea de absolutos y de campo unificado de conocimiento como opuesto al relativismo y a la atomización en agendas que entre otros, no facilita el consenso. Y en eso, aún la agenda “conservadora” como sus oponentes le llaman peyorativamente, necesita también estar mejor sustentada y articulada, para que, precisamente no sea vista como fanatismo religioso.

En cuanto al término “progresismo”, tenemos también que su uso se ha convertido en prerrogativa de aquellos quienes sostienen una agenda anticonservadora, cuando en realdad, históricamente el verdadero progreso ha estado estrechamente vinculado a cierta manera preservada por siglos de ver al ser humano. No se puede negar que la ciencia moderna nació en la Europa del siglo XII, especialmente en Inglaterra,  en  el seno de sociedades principistas. No hay razón alguna para desvincular al que sostiene absolutos y principios de una actitud promotora de la ciencia, el conocimiento y la modernidad que nacieron en Europa Cristianizada, la misma que hoy se debate en crisis y en una complejidad de problemas tras abandonar a la fuente de esa igualdad para ir detrás de hipótesis de igualdad e identidad no comprobadas. Es además importante discernir lo que es verdadera modernidad y avance científico de lo que es sólo la tendencia de un sector movido por intereses propios: en este sentido, el tema homosexual es muy antiguo, ha sido tratado en diferentes maneras  en etapas muy bien identificadas de la historia, y harían mal los autodenominados progresistas en incluirlo en una agenda que promueve la modernidad, es un tema viejo que decae vez tras vez por insostenible y que debe ser mirado de manera particular, sin rabietas ni prejuicios.  Imaginemos una agenda homosexual llevada a esquemas universales, ¿cuál serìa su efecto en instituciones como el Estado?  Ya Europa y su agenda falsamente liberal nos están mostando sus dificultades.

Finalizo mencionando el hecho de que la sociedad peruana es una de aquellas  en donde el resurgimiento de principios y valores provenientes de la religión es una realidad. Una vez más: No hay que echar en el mismo saco a todos. Creer no siempre es irracional, cuando se cree algo  comprobado, se es racional. Por algo crecen los movimientos de una renovada fe cristiana en el Perú, y sería tan necesario que la “academia” contemplara la necesidad de investigar el contenido de esa creencia que luego se traduce en la “agenda” que los progresistas temen, excluyendo a tantos de la autoría del progreso. Sin contar con que personas como el Sr Dargent tienen su propia agenda, la cual no necesariamente tiene que gustar a todos, debe darse cuenta de que otros  tenemos derecho a una, especialmente si ya ha dado buenos resultados.

 

Ana Roncal

 


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ESTE IMPARABLE DESENFRENO

En los últimos 20 años en varios países Latinoamericanos,  los ciudadanos hemos sido testigos no sólo de la típica carrera por el poder de los políticos tradicionales -esos que vienen de canteras conocidas e históricas tales como el APRA- de las iniciativas aparentemente frescas y prometedoras de “outsiders”, que finalmente devinieron en tradicionales y corruptos como el que más, sino de una emergente casta de evangélicos, no pocos de ellos pastores. El término casta aplica por las características que ellos comparten, lo que los hace fácil de tipificar.  Aquí una descripción por puntos del tema “evangélicos en la carrera”:

  • No ofrecen una posición unificada (como es absolutamente imperativo que sea) y autoritativa. Aunque la Biblia siga siendo el libro del juramento… a muy pocos se les ha dado por ir por ese camino. En estos días he vuelto a verificar esa rampante ignorancia de la magnífica herencia del pensamiento judeo-cristiano. Hay desde los que promueven doctrinas más que nada económicas (como si eso fuera suficiente) hasta los aferrados comunistas.
  • Por lo mismo no existe posibilidad de que trabajen juntos, ya que sus propuestas no vienen de esa voz autoritativa y unificadora. Cada uno hace lo que quiere. No hay  una visión consensual –como es lógico que sea, dado el carácter del Cristianismo- sino “opiniones”. Conversar con ellos puede dar lugar a que le pateen a uno el tablero ya que se trata, limpiamente, de “estamos en democracia, tú con tu opinión, yo con la mía”.
  •  Por lo mismo, se trata de caudillismos personales, afianzados en a veces pobres iniciatovas eclesiásticas, desenfreno1 en los que Gollum ha prevalecido (ver “El Señor de los anillos”). Rara vez  la “figura” de una de estas iniciativas va a tomar posición de liderazgo público por elección consciente de pares. Revisemos sus cortos anales y veremos que sus movimientos iniciaron autocráticamente, antes de que los inadvertidos seguidores se adhirieran el líder ya estaba auto-electo.   Estamos lejos del movimiento ideológico sustentado por pensadores y personas capaces de formar equipos por esfera de acción en plano de igualdad

CONCLUSIÓN: “DONDE NO HAY VISIÓN, EL PUEBLO SE DESENFRENA” (Proverbio Bíblico). Sin una noción cierta y reconocida como  indiscutible, sin una voz autoritativa que reprima los  devaneos y sueños de opio, es improbable que el desenfreno de ambiciones para llegar al poder desaparezca.

 

Pero LA VERDAD NO CESA DE SER VERDAD PORQUE SE LE IGNORE ¿O no se nota en nuestras revueltas calles?

Mientras escribo este “post” recibo la noticia del descontento de la Iglesia en Honduras, y de una propuesta de evangélicos para lanzar a un personaje de la farándula en Lima.